jueves, 23 de julio de 2009


Este planeta en el que vivo es pequeño y se llamaRealidad”. Pero a veces le cambio el nom­bre y lo llamo “Ilusión”. No sé cuando soy feliz... si cuando lo llamo “Realidad” o cuando lo llamo “Ilusión”. “Realidad” es cuándo tenés miedo... pero te inventás un abrazo y le ponés su rostro, su olor, la fuerza de su cuerpo. Es cuando la canción suena desentonada, pero te hacés la que no te das cuenta. Cuando sos un charquito de llanto en el que flota una hoja de otoño, pero dibujas, con el dedo, un sol y una flor nueva meciéndose en el aire y poco a poco se te deshace el nudo de las tripas y la respiración se serena para hacerte retornar a las noventa pulsaciones por minuto. Pero tu angustia... ¿a quién le interesa? Aprendiste a callarte. Para no asustar a nadie. Para no espantarlos. Las palabras rotas se convierten en cuchillos. Por eso no puedo vivir siempre en el pequeño planeta “Realidad”, y doy vuelta el cartel de su nombre porque del otro lado dice “Ilusión”, y allí suena la orquesta de Tommy Dorsey tocando una canción canta­da en inglés, cuya letra no puedo traducir perfectamente y se la invento como más me guste. Y Benny Goodman me hace entornar los ojos tocando “Recuerdos de tí...”; y Romeo lee las cartas que Julieta le envió a Mantua, y ninguno de los dos se muere. En “Ilusión” no hay desencuentros ni despedidas. Cuando en el planeta “Ilusión” es de noche, él ya te está esperando en la cama para dormir abrazados. El, que jamás te dijo que necesitaba un tiempo para poner sus ideas en orden... él, que nunca te hizo decir por su secretaria “Está en una reunión” “Dice que después la llama”,.. y vos esperaste, esperaste hasta que la espera te borró el sonido de su voz... Él, que cada vez que estabas por dejar de quererlo, aparecía un ratito con promesas y al día siguiente barría sus huellas para que no supieras a dónde se había ido... No, no es así... lo que pasa es que me estoy confun­diendo. No es fácil llorar en un planeta y que tus lágrimas hagan brotar las rosas en el otro. Que en un planeta te amen y en el otro... Pero no puedo cambiar las cosas; fundir los dos planetas. Sé que manteniendo este orden de dicha y de dolor, sin mezclarlos, podré sobrevivir, como todos.

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